LOS SIN TECHO DE ÚBEDA, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD.

Todos los días, de camino al trabajo, me encuentro por muchas de las calles de nuestra querida y monumental ciudad una gran cantidad de personas que se levantan muy temprano, después de haber mal dormido en cajeros, portales y cualquier sitio a cubierto de la incesante lluvia. Como el pasaje Nueva Victoria, portales de tiendas de la popular calle Obispo Cobos…
Sí, son los inmigrantes, que un año más hacen su aparición en época de aceituna. Es lamentable, el tener que pasar la noche a la intemperie por ser de fuera y pobre, por ser extranjero y pobre.
¿Dónde está el uso social del albergue municipal?
Que palabra más odiosa, extranjero… sobre todo cuando se refiere al africano o al magrebí, o al mulato, o al iberoamericano, que se tiene que tragar su orgullo y renunciando a los suyos, a su tierra y a su cultura debe salir de sus fronteras, para encontrar lo que le niega su propia nación, un trabajo. Naciones que quedan empobrecidas al ser expoliadas por empresas multinacionales, que no tienen escrúpulos en subcontratar al que más barato se venda (deslocalización lo llaman); que a su vez usan niños como obreros, en régimen de esclavitud, o adultos por sueldos de miseria, que acaban endeudados con la empresa o abandonan sus regiones para poder optar a algo mejor.
Y claro, aquí los recibimos así, “no hay lugar para ellos en la posada” no hay techo en Úbeda para estos jóvenes que vienen buscando trabajo. En una noche a 5 grados envueltos en una manta con cartones cualquiera puede enfermar…No sé si podréis soportar su mirada, del que te mira en la fría noche, con impotencia ante esta situación desesperada. Ellos nos juzgarán en el último día…
Los españoles también se vieron obligados a emigrar y pueden comprender el sufrimiento y el dolor de tener que desarraigarse para poder sobrevivir y comer al menos una vez al día.
Nuestros políticos dicen en ocasiones, que los inmigrantes, están en la calle porque quieren; pero lo que nuestra casta de privilegiados no sabe o no quiere saber (acaso por no haber estado de madrugada pateando la ciudad, pasando frío con los que sufren) es que si quieren tener alguna oportunidad en ese sucio mercado de la compraventa de mano de obra barata, en esa subasta cínica que los sigue empobreciendo, deben madrugar y estar cerca de los puntos de “tratos” habituales. Algunos africanos afirman que también han venido de otras localidades como Jódar y Baeza, al olorcillo del negocio fácil…
Es absolutamente deleznable, por no decir vil y canalla, que en la estación de autobuses de nuestra localidad sigan pasando los todoterrenos en busca de jóvenes fuertes y dispuestos a trabajar por una miseria de jornal, y sin derechos ningunos, como está pasando actualmente. Estos conciudadanos, muchos de ellos considerados gente de bien entre nosotros, no dudan en calarse sus gorras hasta el fondo y bien calentitos, desde el interior de sus vehículos piden los móviles de sus indefensos peones, para poder llamarlos a gusto, según se presente el día. Estos mismos respetables ciudadanos ya no recuerdan que a sus abuelos, padres o tíos, cuando ellos no tenían más de 5 o 6 años, les toco irse a Francia, Alemania o Iberoamérica en busca del pan de cada día. Hoy la historia se repite, y como el dolor no es el nuestro ni el sufrimiento es el de nuestras familias, unos miramos para otro lado y otros sin conciencia ni moral se aprovechan del río revuelto.
Pero lo mejor de todo es la actuación de nuestras instituciones y sindicatos locales, los cuales brillan por su indiferencia. Ni en el ayuntamiento preocupa que la gente duerma en la calle, ni a los sindicatos mayoritarios les indigna ya nada que no sea el mantenimiento de los derechos de la minoría de afiliados con contrato indefinido (que no fijo) ni mucho menos la de unos “sin o con papeles” que deberían haber cogido el primer autobús hacia ningún lugar, que se les ofreció desde el ayuntamiento, hace unas semanas, para alejar el problema de la comarca. Lo que si les preocupa a nuestros sindicalistas de hoy, es todo aquello relacionado con que no les toquen la subvención, ni los sueldecillos de los cargos y liberados. ¿Dónde ha quedado la conciencia internacionalista de éstos? ¿Dónde los derechos humanos básicos? Y la moral de un partido que en sus siglas se define como socialista, hoy ocupado por “sociolistos” con más de un sueldo algunos, y sin un ápice de compasión por los más desfavorecidos.
Pero tranquilos, que mañana con negarlo un par de veces en los medios de comunicación y seguir sin mandar inspecciones para vigilar a posibles explotadores, ni dialogar con los sindicatos una postura y actuación en común eficaz para proteger a estas personas, todo seguirá igual de mal y a nadie nos preocupará el futuro de estas personas.
Sin embargo, a mi sí me preocupa y tengo claro que es desde la lucha no violenta de los empobrecidos y desde el asociacionismo de la sociedad desde donde se irá resolviendo este drama, ya que los que actualmente pueden hacer algo desde el lugar político que ocupan no lo están haciendo.
Juan Luis Ruiz. Militante del Partido SAIn.

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