OCHOCIENTOS CUARENTA EUROS POR UBETENSE

Ochocientos cuarenta euros es la cantidad que debe cada ubetense a las entidades financieras debido a la gestión municipal llevada a cabo por las diferentes corporaciones y que ha generado esa deuda. En el supuesto plan de ahorro que propone el PSOE consistente en pagar tres millones de euros durante diez años, nos han ocultado entre otras cosas, a cuanto ascenderán los intereses de la deuda y cual será en definitiva, el montante total que los ubetenses nos veremos obligados a pagar “sin comerlo ni beberlo”. Los países empobrecidos han pagado ocho veces su deuda externa a causa de la usura que supone los perversos mecanismos financieros: ¿sufrirá Úbeda una suerte similar?

¿Es de recibo que el ámbito más cercano a los derechos y obligaciones del ciudadano, como es su ayuntamiento, esté en manos de los bancos y cajas de ahorros? Si mañana esas entidades decidieran ejecutar el cobro de las deudas municipales lastradas generalmente por la morosidad, sencillamente el ayuntamiento de Úbeda desaparecería, iría a la banca rota, como otros muchos.
¡Qué fácil es tomar decisiones y acuerdos en comisiones nada transparentes o “en petit comité”, hipotecando por décadas enteras a tota una ciudad! ¿A qué la economía familiar de los concejales o del alcalde no es tan manirrota? ¿Se creen los partido políticos del arco parlamentario que a los ciudadanos los bancos les perdonan las deudas que contraen, como sí se las perdonan a ellos?
Más de setenta millones de euros anuales en subvenciones para los partidos políticos con representación parlamentaria (sólo contabilizando el ámbito nacional) o los exorbitados sueldos y privilegios de la clase política, nos dan una pista entre otras más, de cómo contribuir a sanear las economías de los ayuntamientos: recortar gastos de partidas inaceptables o instaurar el salario mínimo interprofesional para los cargos electos; quienes aseguran que se puede vivir con seiscientos treinta euros al mes, que lo demuestren haciéndolo y el resto del sueldo, cinco mil euros para muchos diputados: ¡ de vuelta a las arcas públicas!. Se trata de que el máximo dinero posible del pueblo regrese al pueblo de quien no debe salir más que para el bien común.
Basta de engordar las rebosantes arcas de los bancos y cajas con los inmorales sueldos y jubilaciones de sus directivos o los partidos políticos del arco parlamentario, afianzados éstos últimos en un parasitismo económico intolerable, en vez de autofinanciarse como sería lo normal y digno.

 

GUADALUPE MOLINA DÍAZ.
Militante del partido SAIn.

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